En 2024, la economía de Marruecos mostró signos de recuperación y crecimiento en varios sectores clave. Durante el tercer trimestre, el Producto Interno Bruto (PIB) experimentó un aumento del 4,3% en comparación con el mismo periodo del año anterior, marcando el mejor desempeño desde el cuarto trimestre de 2023. Este repunte se atribuye a mejoras en el consumo privado, la inversión fija y las exportaciones.
En el cuarto trimestre de 2024, la economía nacional continuó su expansión con un crecimiento interanual del 3%. Este incremento fue impulsado por un aumento del 5,4% en la demanda interna, que contribuyó con un 6,2% al crecimiento económico general.
El sector industrial, especialmente la industria automotriz, desempeñó un papel crucial en este crecimiento. Marruecos emergió como un competidor significativo en la industria de la automoción, amenazando a fabricantes españoles y europeos. Gracias a su mano de obra competitiva, incentivos fiscales y acuerdos con empresas como Renault y Stellantis, la capacidad de producción y exportación de Marruecos alcanzó 14.250 millones de euros en el último año, con el objetivo de superar los 85.000 millones de euros en los próximos cuatro años. Actualmente, el país produce 700.000 vehículos anuales y planea aumentar esta cifra a un millón, incluyendo coches eléctricos.
Además, la producción agrícola marroquí, especialmente en frutas y verduras, ha superado a la española en crecimiento y producción. Factores como los recortes en el trasvase Tajo-Segura y acuerdos de la UE con Mercosur han favorecido a Marruecos, que ya juega un papel clave en el abastecimiento de tomates a Europa y se ha convertido en el segundo mayor productor de aceite de oliva en África.
Sin embargo, a pesar de estos avances, Marruecos enfrenta desafíos significativos. Se proyecta que el crecimiento económico se desacelere al 2,9% debido a una débil campaña agrícola, en un contexto de varios años de sequía severa que afecta al sector agrícola, crucial para la economía marroquí al representar casi el 15% del PIB y emplear al 45% de la mano de obra. Además, el país se enfrenta a una creciente crisis económica y social que impulsa a cientos de jóvenes a intentar emigrar a Europa. La alta tasa de desempleo, la precariedad económica y la creciente desigualdad son factores que contribuyen a esta situación.
En resumen, 2024 fue un año de contrastes para Marruecos: mientras ciertos sectores mostraron un crecimiento notable, el país aún enfrenta desafíos estructurales que requieren reformas profundas y urgentes para garantizar un desarrollo económico sostenible y equitativo.
