En 2024, Marruecos experimentó una notable reducción de la inflación, alcanzando niveles bajos en comparación con años anteriores. Según la Alta Comisión de Planificación (HCP), la inflación se situó en el 0,7% en octubre de 2024, una disminución desde el 0,8% registrado en septiembre. Esta tendencia a la baja se atribuye principalmente a la caída de los precios de los alimentos, que disminuyeron del 1,2% al 0,7% en el segundo trimestre del año.
En respuesta a esta desaceleración inflacionaria, el Banco Central de Marruecos, Bank al Maghrib, redujo en junio de 2024 los tipos de interés en un cuarto de punto, situándolos en el 2,75%. Esta decisión, la primera desde junio de 2020, refleja la confianza en la estabilidad de los precios y la recuperación económica postpandemia.
Sin embargo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha instado a Marruecos a implementar medidas adicionales para mantener la inflación bajo control y reducir la deuda pública, que en 2023 alcanzó el 69,47% del PIB. El FMI recomienda fortalecer las instituciones fiscales y crear reservas para afrontar posibles crisis futuras.
A pesar de la baja inflación general, ciertos productos básicos experimentaron incrementos de precios. Por ejemplo, el precio del tomate aumentó significativamente debido a factores como heladas que redujeron la productividad y una gestión ineficiente del mercado. Esta alza generó preocupación entre los consumidores y presionó el mercado local.
En resumen, 2024 fue un año de inflación moderada en Marruecos, resultado de políticas monetarias efectivas y una economía resiliente. No obstante, desafíos como el aumento de precios en productos específicos y la necesidad de consolidación fiscal requieren atención continua para garantizar la estabilidad económica a largo plazo.
